āEmpezamos por los peces pequeƱos. Agitamos el agua del acuario hasta que los peces gordos se pongan a hacer tonterĆas. Nosotros nos quedamos en el borde y golpeamos la cabeza de los que salgan a respirarā. Jimmy
Alexis Nolent, que firma la novela grĆ”fica como Matz, es el guionista de este duro thriller policiaco que se desarrolla con mucha acción y bastante mala leche. Un Pulp Fiction en cómic porque Una bala en la cabeza es como sumergirte en la pelĆcula de Tarantino en la que se suceden diĆ”logos chocantes y divertidos salpicados con estallidos de violencia. El protagonismo recae a lo largo las pĆ”ginas del comic en varios personajes que tienen su peso a medida que avanza la trama.
El guionista ya habĆa narrado la vida normal de un sicario en su anterior obra El Asesino. Hay momentos en que el argumento resulta confuso, pero sigues leyendo el cómic porque te enganchan sus conversaciones ātrascendentalesā. AdemĆ”s no deja de ser una historia policial de personajes muy opuestos pero obligados por las circunstancias a trabajar juntos, algo que ya funcionaba en el cine de los ochenta y que, por lo visto, mantiene su vigencia en la actualidad.
El dibujo de Colin Wilson sin ser muy vistoso te sumerge en los largos diÔlogos sin cansar, debido a la variedad de planos (aunque predomina el primer plano), enfoques y tamaño de viñetas. Y aunque no haya muchos paisajes se vislumbra que la trama se desarrolla en Nueva York y alrededores. Las escenas de acción estÔn, ademÔs, muy bien resueltas. Aunque este cómic no es una obra de referencia como 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso tiene ritmo y se lee de un tirón.
Si te gustan los cómics policĆacos con violencia, traiciones, emboscadas, y extraƱas conversaciones ahora tendrĆ”s una nueva oportunidad de leerlo, porque con el estreno de la pelĆcula basada en el cómic dirigida por Walter Hill e interpretada por Sylvester Stallone es posible que se vuelva a reeditar. A destacar ese epĆlogo final a lo 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002) que desgraciadamente en la versión cinematogrĆ”fica ha quedado descartado.
Una bala en la cabeza es una buddy movie en toda regla, solo que esta vez los protagonistas no son la clĆ”sica pareja de policĆas, sino un policĆa y un asesino a sueldo. MĆ”s opuestos imposible. Un thriller con crĆmenes, ajustes de cuentas, investigaciones, traiciones y algunos toques de humor que surgen de la tensa relación que se genera entre los dos personajes principales.
Stallone ya habĆa interpretado el papel de asesino anteriormente en el film Asesinos (Richard Donner, 1985)Ā y ha querido repetir la experiencia. Un asesino, sĆ, pero con sus códigos: no mata ni a niƱos, ni a mujeres, ni a quien no se lo merezca. El actor, serio y rĆgido en su papel, no estĆ” mal, el problema es que es Stallone y hace de Stallone. SerĆ” un indudable reclamo para el film, pero obliga a su personaje a alzarse como el protagonista de la pelĆcula, haciendo desparecer, en gran medida, el peso de los demĆ”s.
A Jason Momoa esta vez le viene que ni pintado el papel de malvado matón y no como el de la fallida nueva versión de Conan (Marcus Nispel, 2011). Otros secundarios como Christian Slater aportan colorido a la pelĆcula. Sarah Shahi es āla chicaā en un papel que al principio parece diferente pero que desembocarĆ” en lo rutinario en este tipo de pelĆculas.