Hace un tiempo nos llegó una novedad al blog, Frumentarius, El tiempo de los emperadores soldado, de Juan Manuel SĆ”nchez Valderrama, publicada por Ediciones Ćltera, una novela ambientada en el perĆodo de la Historia de Roma conocido como AnarquĆa militar, en el siglo III d.C.
SĆ”nchez Valderrama crea una trama interesante que nos permite conocer un periodo fuera de los habituales en la novela histórica, esto es, el siglo III d.C. o lo que es lo mismo, el inicio de la AnarquĆa Militar, momento en el que el Imperio romano sufrió una de sus crisis mĆ”s profundas. Nos encontramos, pues, con una trama de misterio e investigación vinculada a la polĆtica del momento.
El autor se esfuerza por introducirnos en el dĆa a dĆa de un campamento romano y su canabae, el asentamiento civil que acostumbraba a establecerse en sus inmediaciones y que ofrecĆa todo tipo de servicios a los soldados, para presentarnos al frumentarius y al resto de personajes relacionados con la trama de asesinatos.
Aunque el inicio de la novela y el contexto atraen rÔpidamente al lector, a la trama le cuesta avanzar. Tras un inicio que sitúa adecuadamente el contexto de la investigación criminal en el que se verÔ involucrado Aulio Manilo, el argumento se ralentiza en detrimento de la investigación y en favor de la presentación de toda una serie de personajes secundarios, algunos de los cuales no aportan demasiado al desarrollo del argumento.
AĆŗn asĆ SĆ”nchez Valderrama ambienta concienzudamente una trama que nos abre una ventana hacia un Imperio romano algo diferente, en el que la crisis y las conjuras polĆticas darĆ”n paso al reinado de los emperadores soldado y en el que el poder se materializarĆ”, cada vez mĆ”s, en la fuerza de las legiones militares y en aquel o aquellos que detenten el mando sobre ellas.
El descontento estalló, finalmente, a finales de marzo del aƱo 238 en la ciudad de Thysdrus (El Djem), en la provincia de Ćfrica proconsular, donde jóvenes pertenecientes Ā«a nobles y ricas familias de CartagoĀ» se rebelaron contra las duras exacciones impuestas allĆ por el procurador provincial. El incidente acabó con la muerte del magistrado imperial a manos de los siervos de los jóvenes amotinados. Los lĆderes de la revuelta conscientes de la gravedad de sus actos, que solo podĆan comportarles la represalia de las autoridades imperiales, optaron por nombrar emperador al gobernador de la provincia, Marco Antonio Gordiano (Gordiano I). Este era un senador perteneciente a una rica familia originaria seguramente de Asia Menor, de la provincia de Galatia o bien de Capadocia, cuya carrera polĆtica no habĆa destacado demasiado hasta el momento, a pesar de su avanzada edad, que rondaba los 80 aƱos.
El acontecimiento que, sin embargo, sellarĆa el destino de Maximino fue la resistencia que opuso la ciudad de Aquilea ante su avance. Sus habitantes habĆan reparado apresuradamente las murallas de la ciudad para resistir a las fuerzas de Maximino y su defensa estaba a cargo de Rutilio Pudente Crispino y Tulio Menófilo, dos consulares elegidos y enviados allĆ por el Senado. Dirigida de esta forma la ciudad cerró las puertas ante la llegada de las tropas de avanzada enemigas.
Maximino, que aĆŗn estaba en camino con el grueso de sus fuerzas, envĆo una embajada constituida por un tribuno originario de la propia Aquilea y diversos centuriones para negociar la rendición de la ciudad. Los enviados, situados al pie de la muralla, comunicaron a los habitantes de Aquilea que MaximinoĀ«les ordenaba deponer las armas pacĆficamente y recibirlo como amigo, no como enemigoĀ». Parece que la proposición persuadió a parte de los habitantes de la ciudad y que solo el apremio de Crispino y Menófilo evitó que las puertas de Aquilea se abrieran a las tropas de Maximino.
Drinkwater, J., «Maximinus to Diocletian and the «crisis», en The Cambridge Ancient History, The Crisis of Empire A.D 193-337, vol. XII, Bowman, A. K.; Garnsey, P. y Cameron A. (eds.), Cambridge University Press, Cambridge 2008.
Frye, R. N., «The Political History of Iran under the Sasanians», en The Cambridge History of Iran, The Seleucid, Parthian and Sasanian periods, vol 3(1), ed. Ehsan Yarshater, Cambridge University Press, Cambridge 2006.
Maximino el Tracio (235-238) fue el primer emperador de origen humilde que accedió al poder en Roma. Su reinado, si bien de corta duración, dio inicio a la etapa de la historia romana conocida como la Crisis del Siglo III (235-284), Ā«en la cual se hicieron patentes todas las contradicciones polĆticas, económicas y sociales que arrastraba desde sus inicios el Estado romanoĀ».
El reinado de Maximino estuvo precedido, por otra parte, por el final de la dinastĆa severiana, que gobernó el Imperio romano entre los aƱos 193 y 235, por lo que iniciaremos este artĆculo exponiendo los acontecimientos que llevaron a la muerte de Alejandro Severo, su Ćŗltimo representante, y a la proclamación de Maximino como emperador.
El final del gobierno de Alejandro Severo.
Los últimos años de reinado del joven emperador Alejandro Severo (222-235) se caracterizaron por un aumento de la inestabilidad en las fronteras del Imperio romano, tanto en el limes reno-danubiano como en Oriente.
En el aƱo 230 Ardashir, el rey persa sasĆ”nida atacó territorio romano, invadiendo Armenia y las provincias de Siria y Capadocia. El Ćŗltimo enfrentamiento en Oriente se habĆa producido hacĆa mĆ”s de diez aƱos (216-218), cuando el emperador Caracalla invadió territorio parto. La ofensiva romana acabó con la muerte del propio emperador y la firma de una paz vergonzosa por parte de su sucesor Macrino, que comportó el pago de una indemnización de doscientos millones de sestercios a los persas.
El ataque de Ardashir obligó, pues, a Alejandro Severo a dirigirse en el aƱo 232 hacia Oriente para reorganizar las defensas romanas e iniciar un contraataque. El fin de las hostilidades se produjo en el verano del aƱo 233, abandonando los persas los territorios que habĆan invadido y recuperĆ”ndose el status quo anterior a la guerra. Aunque las fuentes históricas no son unĆ”nimes al respecto, parece que no hubo un claro vencedor de este primer enfrentamiento entre romanos y sasĆ”nidas.
Ante este nuevo peligro el emperador decidió volver a Occidente, no sin antes organizar la defensa de la frontera oriental, ya que aunque se habĆa expulsado a los persas de territorio romano, aĆŗn no se habĆa firmado ningĆŗn acuerdo de paz con ellos. Alejandro regresó a Roma en el aƱo 233, ciudad donde celebró un triunfo por sus campaƱas en Oriente. No fue hasta finales de ese mismo aƱo o principios del siguiente cuando el emperador inició su campaƱa contra los alamanes, concentrando las fuerzas romanas en la ciudad de Moguntiacum (Mainz). y ponteando el rĆo Ā«Rin con barcos encadenados unos a otros a modo de puente con la idea de facilitar el paso a los soldadosĀ».
Estas dos conspiraciones contra su persona afectaron al carÔcter de Maximino, que a partir de entonces aumentó su desconfianza hacia los demÔs, especialmente hacia los senadores. Según Herodiano y la Historia Augusta el carÔcter del emperador fue a partir de entonces mÔs feroz y cruel «como les ocurre a las fieras, que se irritan mÔs cuando son heridas».
Aunque no existe unanimidad al respecto, la prolongada actividad militar desarrollada por Maximino en la frontera del Riny el Danubio, ha permitido a algunos historiadores confirmar la gravedad de la amenaza germana a la que se habĆa visto obligado a hacer frente Alejandro Severo antes de ser asesinado en el aƱo 235. Las cosas, sin embargo, no mejoraban para el imperio, ya que en el aƱo 236 los persas reanudaron sus ataques sobre territorio romano, tomando importantes ciudades como Nisibis, Carrhae o Hatra.
AsĆ, pues, los problemas financieros de Maximino comenzaron a la hora de cumplir la promesa que habĆa contraĆdo con sus propios soldados. HacĆa tiempo que el tesoro imperial arrastraba una situación bastante delicada. A los enormes gastos militares del reinado de Marco Aurelio y las reducidas conquistas llevadas a cabo por Septimio Severo, se sumaban las exigencias económicas de la campaƱa militar de Alejandro Severo en Oriente, que no habĆan comportado ni grandes victorias ni cuantiosos botines, y las poco lucrativas operaciones militares de Maximino dirigidas contra los germanos que comportaban, por el contrario, un elevado gasto para el tesoro imperial.
La editorial AlderabĆ”n publicó en el aƱo 2010 Julia Domna, La emperatriz romana, la biografĆa de una de las mujeres con mĆ”s poder en la Roma de principios del siglo III d.C. Un fresco de la vida cotidiana, de la realidad de la mujer en la Roma imperial y de una de las dinastĆas, la de los Severos, que gobernó el destino de Roma durante el gobierno de cinco emperadores.
TĆtulo: Julia Domna, la emperatriz romana
Autora: Paloma Aguado GarcĆa
Editorial: AlderabƔn Ediciones
Colección: Vidas privadas
Nº pÔginas: 129
Encuadernación: rústica
ISBN: 978-84-95414-74-8
Dimensiones: 21 x 14 mm.
Fecha publicación: 07 de enero de 2010
Precio: 12.00 ā¬