Crítica literaria: Las raíces del mal, de Roberto Costantini

Las raices del mal

Hace un par de años Culturalia os presentaba la primera novela de Roberto Costantini, un ingeniero italiano convertido en fenómeno literario en su país gracias a Tú eres el mal, una ambiciosa historia de intriga ambientada en Roma y protagonizada por un comisario de enorme carisma y pasado turbulento (podéis leer la crítica de aquel debut aquí). Ahora, Grijalbo publica Las raíces del mal, el segundo volumen de las aventuras del comisario Michele Balistreri, un estupendo relato a medio camino entre la novela negra y la de aprendizaje que resulta imprescindible para entender el carácter contradictorio de Balistreri, un personaje fascinante alejado del típico investigador habitual en el género por sus constantes excesos, una conducta más propia de un criminal –“Entre Balistreri y el asesino no hay mucha diferencia”, afirma contundente Costantini– que de un respetable miembro del cuerpo de policía.

No parece que el escritor italiano sea muy amigo de las etiquetas rígidas para definir su trabajo, y por ello no es posible definir Las raíces del mal como un relato exclusivamente policíaco, sería hacerle un flaco favor a esta excelente y compleja novela: el lector que quedó atrapado desde el primer instante por la ambientación de Tú eres el mal quizás se lleve una pequeña decepción al comprobar que el suspense tiene relativa importancia en su primera mitad. ¿Significa eso que, en comparación con su predecesora, la que nos ocupa es una obra menor? De ningún modo: Costantini domina perfectamente el ritmo narrativo que quiere imprimir a cada instante, con un inicio calmoso para mostrar los primeros escarceos de aquellos cuatro adolescentes (Michele, Ahmed, Karim y Nico), pero su facilidad para meterse en líos –y resolverlos con astucia y decisión– les hará crecer aprisa y sin tiempo para reflexionar en ello hasta llegar al clímax de la primera parte, el que dará paso propiamente a la historia policíaca que intentará esclarecer las intrigas de sus primeras páginas.

Roberto Costantini, en una imagen promocional
Roberto Costantini, en una imagen promocional

Conoceremos, así, el pasado de Michele Balistreri cuando ni siquiera en sueños podía imaginar que terminaría siendo comisario en Vigna Clara, una de las zonas más tranquilas de Roma –no está nada mal para alguien que en su niñez “lo único que sabía hacer era pegar y disparar”, ¿eh, Balistreri?–, la época en la que era un crío y jugaba a ser Kirk Douglas en El último atardecer, los días en los que el guibli se hacía insoportable en Trípoli, su verdadero hogar –descrito con minuciosidad por el autor, nacido también allí y que recurrió a sus propios recuerdos y a los de sus amigos de entonces para ser fiel a la realidad–, un muchacho obsesionado por las mujeres de su adolescencia y por tres muertes que le acompañarán incluso en su etapa adulta, el hijo del rico italiano que, ya en Roma, encontraría refugio en los versos de “Bird on the wire” de Leonard Cohen, un auténtico líder con un excepcional sentido del honor y la lealtad cuyo destino quedaría condicionado definitivamente por un pacto de arena y sangre, un acuerdo contranatura de consecuencias devastadoras.

Además, el autor introduce el elemento político-social para mostrar cómo funcionaba el colonialismo italiano de los años sesenta en el norte de África, las relaciones difíciles entre musulmanes y cristianos en Trípoli, la ciudad pre-Gadafi y la posterior huida de los descendientes italianos a la península. Por otro lado, la Iglesia católica también tiene especial relevancia en una parte de la trama, y Costantini aprovecha la ocasión para cuestionarse la existencia de la llamada Banca de Dios.

Las raíces del mal consolida a Roberto Costantini entre los escritores europeos a quienes habrá que seguir la pista muy de cerca; sin duda afrontar la confección de una segunda novela tras el formidable éxito de la primera no debe de ser una tarea sencilla, pero él consigue superar el reto sin repetir la fórmula de aquella, algo que es de agradecer en un género que precisa de las sorpresas para ser efectivo. Ahora tan solo nos queda esperar pacientemente su nueva entrega, la que cerrará esta trilogía dedicada al mal y a ese comisario nada ejemplar que es Michele Balistreri.

Título: Las raíces del mal
Autor: Roberto Costantini
Editorial: Grijalbo
Páginas: 635 páginas
Fecha de publicación: Enero 2014
ISBN: 9788425351310
Precio: 21,90 €

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Escrito por: Robert Martínez

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