Crítica teatral: Cabaret de mitja nit, en la Sala Muntaner.


Las hermanas Torras vuelven a Barcelona con un espectáculo musical basado en el swing, el jazz y el relato de novela negra.

Poco más de medio año había pasado desde que las hermanas Torras presentaron en el Versus Teatre su último espectáculo, Magnífics sons, en el cual nos explicaban una historia de hermanas a través de las canciones y los temas de los musicales de Broadway.

Por suerte, el pasado 3 de marzo las “Torras sisters” nos presentaron su nuevo espectáculo, Cabaret de mitja nit, una obra de teatro musical que nos acerca al ambiente de las películas en blanco y negro, a las redes mafiosas y gansteriles y a los personajes del mundo de la noche, aquellos que reinan solo cuando las luces de neón de bares y locales se encienden y el alcohol y la música permite que los deseos y los sentimientos afloren a través del cuerpo.

Posiblemente sea ésta la mejor forma de iniciar nuestra crítica. Describiendo en un párrafo la esencia del ambiente del espectáculo. Tras lo cual es necesario seguir con un breve resumen del argumento. Pues si es así, vamos allá.

La historia de Cabaret de mitja nit nos es narrada por Mark Green, el propietario del local del mismo nombre (en la voz en off del inconfundible Roger Pera, director de la obra). Green le ha dado la oportunidad de una audición a una joven e inexperta cantante, Jane, para poder actuar en su local. La prueba es un fracaso, sobre todo por la oposición de Norma, la pareja de Green, una cantante consolidada y celosa de su posición en el local. Aún así Jane es contratada en el Cabaret de Mitja nit.

Tras lo primeros choques profesionales entre las dos cantantes se generará una relación de amistad y de pupilaje entre ambas. Por desgracia para el trío de cantantes y propietario, el deseo, la infidelidad y el sexo se impondrá cuando Mark inicie una relación con la nueva cantante, hecho que provocará los celos en Norma y llevará la relación profesional al traste.

Como podemos ver una historia de toque “negro” en un ambiente nocturno. Cabaret de mitja nit es, además de todo eso, un espectáculo musical, en el que se suma el humo de los cigarros del local, las gotas de sudor, las esencias y perfumes y las voces de las dos protagonistas, Maria y Marta Torras. Un espectáculo hecho a la medida de las dos jóvenes actrices que han construido y construyen su carrera profesional en trono a los temas musicales, de jazz y de soul.

Cabaret de mitja nit es un acierto, un paso en positivo en su curriculum teatral, tras la representación de Magnífics sons, un espectáculo éste que aunque sumaba también las voces de las dos hermanas se perdía un poco en la ausencia de un texto que condujera la historia hacia delante, la cual solo avanzaba a través de los temas musicales que se interpretaban. Cabaret de mitja nit nos propone, en cambio, una historia interesante, la rivalidad sentimental y profesional entre dos actrices y cantantes sobre el pequeño escenario de un local musical perdido, sin duda, en algún barrio antiguo de una gran ciudad norteamericana.

Una historia, empero, que no se aleja en demasía de los clichés establecidos en cualquier historia de novela y cine negro, en el que los protagonistas son abordados y asediados por los sentimientos de unas mujeres nocturnas, decididas y capaces de ponerse a su altura, e incluso superarles. Una historia dirigida, como ya he dicho por Roger Pera, que le da un toque muy especial, un toque muy negro, al argumento de la obra.

Como no podía ser de otra forma la trama de Cabaret de mitja nit está acotada por los temas musicales que interpretan las hermanas Torras. Temas que van desde The sound of music, Sóc una estrella (Big time); And all that jazz (Chicago), Potser m’agrada així (The wild party) o Ell no és bo (The life). Y como no podía ser, tampoco, de otra forma, Maria y Marta Torras realizan un trabajo estupendo. No solo conocen el mundo del musical (yo diría que lo llevan dentro, y eso se nota) sino que están como pez en el agua en una historia de mujeres, de música, de rivalidad y también de amor y de respeto.

Una historia que se desarrolla sobre un pequeño espacio que nos muestra los camerinos de las cantantes, el escenario del local y dos grandes biombos que permitirán a las actrices transformarse entre los diversos números musicales y entre los diversos actos del espectáculo, y que nos llevará de la mano al mundo de la noche, de la música, del amor y del deseo, y a algunos de los episodios de la vida de los personajes que como a todos, nos educan, nos hacen crecer, y nos hacen pertenecer al mundo, muy humano, demasiado humano, en el que vivimos.

Toda una dosis de música y magia musical para todos aquellos a los que les apasiona el mundo de Broadway, y a los que siguen la carrera musical de dos hermanas, Maria y Marta, Marta y María, que viven para y por el teatro musical.

Cabaret de mitja nit” se representa en la Sala Muntaner del 3 de marzo al 19 de junio de 2011.

Director: Roger Pera
Intérpretes: Marta Torras y Maria Torras
Músicos: Juli Rodríguez y Xavi Miró
Dirección musical y arreglos: Juli Rodríguez
Coreografía: Maria Torras
Idea original y guión: Juli Rodríguez y Maria Torras
Traducción y adaptación de las canciones: Maria Torras
Diseño iluminación: Dani Gener
Diseño de sonido: Aina Asín
Escenografía: Toni Fernández
Vestuario: Maria Sánchez y Maria Torras
Producción: Set d’Acció

Horario: de miércoles a sábado a las 22:45 horas y domingos a las 20:30 horas.
Precio: Miércoles y jueves 14 €; de viernes a domingo 16 €.
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 5 minutos

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Gusev, un conte de Txèkhov, en el Espai Escènic Brossa.


El Espai Brossa se apunta, también, al teatro ruso con la programación del 16 de marzo al 10 de abril de Gusev, un conte de Txèkhov, un viaje a los infiernos del alma humana.

Comenzaré diciendo que Gusev, un conte de Txèkhov es una obra arriesgada que plasma la dureza de la vida, la dureza de la muerte y la mezquindad del ser humano. Todo comienza y todo acaba en la cabina de un barco que se dirige… bueno, que nunca sabemos a donde se dirige. Dicha cabina está ocupada por cuatro hombres, cuatro soldados del ejército ruso enfermos de lo que parece ser la tuberculosis. El contacto con el exterior es nulo, tan solo para extraer los desechos y desperdicios del interior de la cabina, y con ellos los cadáveres de los muertos. Una cabina que se convierte en un infierno de enfermedad y de desesperación, la de unos hombres que sienten y son conscientes de que el futuro está negado para ellos, que han sido desahuciados y para los que no existe ninguna esperanza

Hemos de situar la trama en una época de conflicto, aunque la obra no se esfuerza por delimitarla temporalmente ya que la muerte y la desesperación pertenecen a todas las épocas y a todos los lugares del mundo. Sin embargo yo situaría la obra por aquello de principios del siglo XX, en pleno conflicto entre la Rusia zarista y los revolucionarios soviéticos. Aunque bien pensado, la historia de Gusev, un conte de Txèkhov es una historia universal, pues más que el contexto externo lo que importa es el infierno interno de los soldados (o mejor dicho, de los presos).

Aún así, y vuelvo a decirlo, Gusev es una obra arriesgada. Arriesgada por su oscurantismo, por todo lo que esconde o mejor dicho por las lagunas argumentales que crea. El inmovilismo domina gran parte de la obra con unos personajes que no pueden o no deben moverse mucho. Si a esto se suman los delirios que nacen en el interior de cada uno de los cautivos, o al menos en la mayoría de ellos, sin un comienzo ni un final, en un ciclo de dolor y desesperación que parece que rompe el normal pasar el tiempo, y las tinieblas en las que permanece el público a falta de una trama clara que encauce la acción de la obra, Gusev corre el riesgo de ser una obra incomprendida. Corre el riesgo de haber impactado sobre el público, porqué es una obra que apela al sentimiento, a la emoción, pero de difícil comprensión y recuerdo para el mismo.

Tres elementos a destacar: el primero los tres actores que intervienen en la obra y que encarnan en su interpretación la desesperación de la situación. Una interpretación difícil y angustiosa de los actores Marc Torrents, Manolo Peña y Boi Pera. Una escenografía que nos muestra la cabina (prisión) donde están confinados los enfermos, que nos demuestra como las ideas y el esfuerzo valen mucho más que el dinero, al menos en el teatro. Una excelente materialización de una pequeña cabina de un barco condenado, con unos pasajeros condenados. Y tercero la música, que se convierte, posiblemente, en lo mejor y lo peor de la obra. Y me explico.

Gusev, un conte de Txèkhov presenta una “banda sonora” basada en el piano de Alejandro Villanueva. Su música acompaña a los viajeros condenados a lo largo de su travesía y le presta a la obra un “toque” de romanticismo e incomprensión. Aún así, se llega a la exageración en el tramo final de la obra donde Villanueva interpreta un solo ante el piano, que no tiene demasiado sentido con el desarrollo de la obra. Pasamos de una obra de teatro a un concierto de piano sin ninguna explicación y sin ningún sentido. Es pues debido a esto que la música se convierte en lo mejor y, también, en lo peor de la obra.

Aún así Gusev, un conte de Txèkhov permite al público dirigirse hacia un estado del alma en el cual la realidad y la desesperación, sobre todo esta última, se apodera no tan solo de la vida de los personajes de la ficción sino también de los corazones del auditorio y nos permite reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y sobre los logros y las derrotas de los hombres que conforman nuestra realidad, o mejor dicho, la ficción que se desarrolla sobre el escenario.

Gusev, un conte de Txèkhov” se representó en el Espai Escènic Brossa del 16 de marzo al 10 de abril de 2011.

Dirección: Jaume Villanueva
Reparto: Marc Torrents, Manolo Peña y Boi Pera
Piano: Alejandro Villanueva
Escenografía: Ramón de los Heros
Vestuario y Attrezzo: Anna Gas
Efectos especiales: Jesús Julvé, ‘Hausson’
Iluminación: Tomàs Pladevall
Dirección artística: Manolo Trullàs
Producción: Octubre Teatral

Horarios: de miércoles a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: 16 €; miércoles, día del espectador 9 €.
Idioma: catalán.
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez