CaixaForum Madrid propone, a partir del próximo 9 de abril un viaje al corazón del Próximo Oriente Antiguo con “Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria”, una exposición que recupera la figura de uno de los monarcas más poderosos y complejos de la Antigüedad. Lejos de ser un nombre familiar para el gran público, Asurbanipal gobernó el Imperio asirio en el siglo VII a. C. y llevó a su máxima expansión territorial y cultural a una de las civilizaciones más influyentes de la historia.
La exposición, organizada en colaboración con el British Museum, presenta a Asurbanipal no solo como un soberano guerrero, sino también como un rey culto, consciente del valor del conocimiento como instrumento de poder. Desde su capital, Nínive, impulsó la creación de una biblioteca sin precedentes, destinada a reunir todo el saber del mundo conocido. Gracias a ella han llegado hasta nuestros días textos fundamentales de la literatura, la ciencia y la religión mesopotámicas, entre ellos versiones tempranas de la Epopeya de Gilgamesh.
A lo largo del recorrido, el visitante se encuentra con relieves monumentales, esculturas, marfiles, tablillas cuneiformes y objetos cotidianos que revelan la sofisticación artística y simbólica del Imperio asirio. Las escenas de caza, guerra y rituales palaciegos conviven con testimonios de la vida intelectual de la corte, mostrando el delicado equilibrio entre violencia, propaganda y cultura que definió el reinado de Asurbanipal.
La exposición no elude los claroscuros del personaje. Asurbanipal fue un gobernante implacable, famoso por la dureza con la que castigaba a sus enemigos, pero también un líder excepcionalmente instruido para su tiempo. Esta dualidad vertebra el discurso expositivo y permite reflexionar sobre las contradicciones inherentes al ejercicio del poder absoluto.
“Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria” es, en definitiva, una exposición que trasciende el mero relato histórico para plantear cuestiones de plena actualidad: la construcción de la memoria, la conservación del patrimonio y el papel del conocimiento como legado frente a la destrucción. Una oportunidad única para redescubrir una civilización clave y a un rey que quiso ser recordado no solo por sus conquistas, sino también por su ambición intelectual.
Una cita imprescindible para los amantes de la historia y la cultura antigua.
Exposición: “Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria”
Espacio: CaixaForum Madrid Fechas: 9 de abril al 4 de octubre de 2026 Horario: Abre todos los días de 10:00 a 20:00 horas Precio entrada general: 6€ Acceso gratuito para menores de 16 años y clientes de CaixaBank
Si algo caracteriza al pensamiento del ser humano es su gusto y su destreza a la hora de conceptualizar y crear categorías que aplicar a las situaciones por él vividas o estudiadas, sintetizando concepciones que le acompañan a lo largo de los siglos, ayudándole aunque también otras veces entorpeciendo su capacidad para entender la complejidad de la realidad que le rodea. Este es el caso de los conceptos muchas veces opuestos de Oriente y Occidente, cargados de juicios y sobre todo de prejuicios y que Gómez Espelosín trata de desentrañar al menos en su origen en época Antigua.
La nueva monografía de la editorial Akal dedica su primer capítulo a mostrarnos la progresiva fragmentación que a partir de época renacentista llevó al divorcio entre los estudios de la Antigüedad clásica (Roma y sobre todo Grecia) y el Oriente antiguo (que incluía también la historia del Egipto faraónico) y que marcó desde entonces la división académica entre ambos mundos. A partir de ahí Gómez Espelosín realiza un estudio histórico diacrónico de la evolución de las relaciones entre Oriente y Occidente desde época minoica y micénica (si tomamos el punto de vista propiamente griego), en el segundo milenio a.C. Un análisis que en su primer tramo se basa principalmente en el estudio del material arqueológico, los restos de la época más fácilmente recuperables, y la reflexión sobre los conductos comerciales que los llevaron de un lugar a otro y el trueque cultural que su intercambio comportaba, en el que predominaba el mayor desarrollo del mundo oriental.
A medida que avanzan las páginas del libro y el análisis alcanza las épocas arcaica y antigua de la historia helénica el autor incluye en su estudio el análisis de las noticias que sobre Oriente nos han transmitido los autores griegos, escritores como Hesíodo, Homero, Heródoto o Ctesias, una información de gran valor siempre que seamos conscientes de que el mundo oriental del que nos hablan la mayoría de ellos, encarnado en la amenaza persa, no dispuso de una tradición de narración histórica como la que nació y brilló en la Grecia antigua, y mucha de la información propiamente histórica que disponemos de él proviene del filtro subjetivo que los autores griegos reprodujeron sobre ellos.
La Real cacería del León, palacio de Asurbanipal en Nínive.
El estudio de Gómez Espelosín no se centra tan solo en el estudio del Oriente dominado por los aqueménidas sino que incluye también, algo lógico si tenemos en cuenta la cronología que abarca, el examen de las relaciones entre el Occidente helénico y otros importantes reinos y estados orientales como el de los hititas, los asirios, los pueblos del Levante mediterráneo, el Egipto faraónico o los estados establecidos en territorio de Asia menor, entre ellos el frigio o el lidio, grandes intermediarios entre las influencias orientales y el mundo griego. Todo ello da como resultado la constatación de las múltiples herencias y préstamos que el mundo occidental debe al ámbito oriental asiático del que en un principio no fue más que un apéndice comercial y que incluyen elementos como el alfabeto, los tipos de cerámica, el legado épico o incluso la reflexión sobre las estructuras estatales. Gómez Espelosín se detiene a examinar también las rutas comerciales que permitieron todos esos intercambios y los lugares más propicios donde estos contactos se produjeron, mostrando su amplio conocimiento de la época y de la geografía histórica del momento.
En los últimos capítulos de la monografía el autor analiza el origen del enfrentamiento entre griegos y persas durante las Guerras Médicas, a principios del siglo V a.C., sin duda alguna el crisol de la oposición entre los conceptos de Oriente y Occidente. Gómez Espelosín se interesa por el papel generativo de este conflicto tanto de la realidad helénica posterior basada en la democracia (en el caso de Atenas), la civilización o la ciudad-estado, como de la imagen que desde entonces (y en la actualidad) poseemos de Oriente.
Francisco Javier Gómez Espelosín
Por desgracia el autor no demuestra el mismo interés en su estudio por la época posterior al siglo IV a.C., por lo que su examen de la conquista de Oriente por parte de Alejandro Magno, o los periodos posteriores de dominación seléucida y romana quedan bastante excluidos de su monografía, debido a la propia especialización del autor en la historia del mundo griego y, me atrevo a afirmar, a la voluntad de publicar un libro de difusión manejable.
El libro finaliza con un último capítulo dedicado al análisis del proceso de invención del concepto de Oriente en la propia época antigua, una de aquellas nociones que de una forma u otra, ha sobrevivido hasta la actualidad y que contamina, sin lugar a dudas, nuestra percepción de la realidad cultural, política y social que predomina en aquellas latitudes.
Gómez Espelosín y la editorial Akal nos proveen de esta forma de una útil e interesantísima monografía con la que profundizar plácidamente en la conformación y evolución del mundo antiguo, derribando aquellos falsos puntos de vista que ven en el legado histórico europeo, materializado en la herencia de Grecia y Roma, una realidad pura y prístina desligada de los préstamos y las apropiaciones provenientes de otros focos culturales, en este caso orientales. El autor nos presenta un texto muy bien escrito, aunque un poco pomposo en determinados momentos, marca de fábrica del autor. Aún así el relato posee un ritmo sosegado y sobre todo didáctico y clarificador, una obligación exigible a un catedrático universitario de Historia. El libro incluye además, un amplio apartado de notas a pie de página, un increíblemente actualizado índice bibliográfico y varios mapas para situar al lector, algo que se agradece y más cuando hablamos de territorios no tan bien conocidos por los lectores.
Así pues Memorias perdidas, Grecia y el mundo oriental nos permite conocer las raíces de conceptos que nos pueden parecer muy actuales aunque tienen su origen en el pasado más remoto y que están basados normalmente en el «retorcimiento» de la historia y de la información que las más de las veces es llevado a cabo por intereses ajenos al progreso del conocimiento, supeditados a provechos personales e institucionales, algo esto último, que parece que nunca ha pasado ni pasará de moda.