Crítica teatral: El senyor de les mosques 2.0

Una isla y siete náufragos. Éstos son los protagonistas absolutos de El senyor de les mosques 2.0, el nuevo espectáculo estrenado en el Versus Teatre el pasado 3 de septiembre, una reflexión, de 1 hora y 20 minutos de duración, sobre la capacidad de supervivencia del ser humano en condiciones extremas, y que a su vez adapta el clásico del mismo nombre escrito por William Holding a mediados del siglo XX.
Tras la colisión del avión en el que viajaban, los siete supervivientes quedan atrapados en una isla, en apariencia desierta. Lejos de ser paradisíaca, esta isla se muestra a los muchachos como salvaje, abrupta, peligrosa, así que los náufragos, todos ellos postadolescentes de clase acomodada educados en los mejores colegios, deberán unir sus fuerzas para lograr entenderse y conseguir así subsistir en ese ambiente tan poco favorable. Tras un inicio cargado de buenas intenciones, pronto aparecerán pequeñas fricciones que se irán transformando en crueles luchas por conseguir el poder entre los dos personajes entorno a quienes quedan vertebrados los muchachos, Jackie y Ralph, dos maneras opuestas de encarar la situación: ella muestra un modo de actuar salvaje, lo más importante es cazar para asegurar la comida, mientras que él, de pensamientos más serenos y civilizados, cree imprescindible construir un refugio con el que resguardarse y mantener el fuego encendido para ser vistos desde el mar.

Abel Coll y Joan Flores presentan en el Versus Teatre su versión actualizada de la obra de Holding, de ahí el 2.0 añadido al título original, y que no es más que una sutil manera de indicar que la obra se ambienta en nuestros días y no en la Segunda Guerra Mundial. Además, en El senyor de les mosques 2.0, los protagonistas ya no son niños, son jóvenes a punto de convertirse en adultos; de esta manera, en el transcurso de la obra se hará más evidente esa transición, con enfrentamientos más duros que los del original. Con todo, y como no podía ser de otra manera, estos pequeños cambios no alteran los grandes temas que Holding planteaba en su novela; así, pues, El senyor de les mosques 2.0 conserva la necesidad de mantener cierta organización democrática para la buena convivencia, la lucha por el poder entre las dos facciones, mostrada aquí en toda su crueldad, las feroces tensiones entre los chicos, el miedo, ya sea a enfrentarse a esta situación extrema o a enfrentarse a los propios compañeros, el pánico a la presencia de una bestia (¿real o imaginaria?), e incluso guiños filosóficos con las constantes referencias al “mito del buen salvaje”, de J.-J. Rousseau, y la “guerra de todos contra todos” de T. Hobbes.

El director Abel Coll es el encargado también de crear la singular escenografía que representa a la isla: minimalista, austera, con una de las gradas transformada en escarpada montaña (unos paraguas simulan arbustos y rocas) que queda diferenciada de la playa (el diminuto escenario central del teatro), lugar donde los actores desparraman su ropa y sus maletas creando un caos excesivo. Tan sólo con estos elementos, y ayudado de un magnífico juego de luces (que tan pronto nos hace creer que se apaga el fuego como recrea una violenta tormenta), Coll consigue transportarnos con éxito a esa isla sin civilizar.

La función requiere un grupo de actores capaces de mantener la tensión en todo momento, además de ser creíbles como supervivientes aquejados de un punto de locura, y aquí los encontramos, ya que los siete actores, todos ellos jóvenes con mucho talento, logran ser convincentes; a pesar de ello, y a causa del peso de sus personajes, es obligado destacar el trabajo de Georgina Latre (su capacidad para adecuarse a la situación la transforma en toda una amazona sanguinaria que aterroriza al resto) y Pau Vinyals (su serena actuación intenta mantener la cordura en el resto de los náufragos), líderes del grupo y soberbios en sus interpretaciones.

En definitiva, El senyor de les mosques 2.0 es una acertada adaptación de la novela de Holding que hará las delicias de aquéllos que tengan curiosidad por comprobar hasta qué punto el ser humano es capaz de confundirse con su entorno, por muy salvaje que éste pueda ser.

«El senyor de les mosques 2.0» se representará en el Versus Teatre hasta el 31 de octubre de 2010.

Autor del texto original: William Golding
Adaptación: Abel Coll y Joan Flores
Dirección: Abel Coll
Intérpretes: Georgina Latre, Enric Rodríguez, Pau Vinyals, Laia Alberch, Julia Barceló, Ricard Farré , Edu Tudela
Dirección y Espacio escénico: Abel Coll
Ayudante de dirección y vestuario: Dani J. Meyer
Diseño de iluminación: Roc Lain
Técnico de iluminación: Andriy Kravchyk
Producción: Xevi Gomez

Horarios:
Del 3 de septiembre al 3 de octubre:
De martes a sábado a las 21:00 horas y domingo a las 19:00 horas.
Del 7 Octubre al 31 Octubre
De jueves a sábado a las 20:45 horas y domingo a las 18:00 h.

Precio:
16 €

Espectáculo en catalán
Duración del espectáculo: 1 hora y 20 minutos

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Escrito por Robert Martínez Colomé

Publicado originalmente en http://www.indienauta.com


Crítica: Los mercenarios, de Sylvester Stallone

El titulo es suficientemente explicativo: un grupo de hombres se dedica a realizar peligrosas misiones en cualquier lugar del mundo por dinero, pero el único aliciente de esta película es ver juntos a diversos action heroes de varias décadas.

Si “los mercenarios” se hubiese rodado en los ochenta y sin la presencia de Stallone lo más seguro es que habría ido a parar directamente a las estanterías de los videoclubs. Ya no estamos en los ochenta y además esta película no tiene el tipo de “guerra aventurera limpia” que tenían las antiguas de Rambo , Comando o similares. En estas había guerra, tiros y muchas muertes, pero no era una violencia muy desagradable, desproporcionada y pasada de vueltas como en Los mercenarios. Las escenas de acción en cualquier entrega de la serie de Rambo estaban bien planificadas, coreografiadas y filmadas, en “Los mercenarios” no.

Stallone tiene el mérito de con más de sesenta años haber resucitado a Rocky y el citado Rambo y salir airoso. En el caso de Rambo podría parecer que es igual que Los mercenarios pero no es así. Con Rambo tenías ganas de saber que había ocurrido con él en todo este tiempo, como vivía… Las escenas de acción también eran de violencia desagradable pero te emocionaba ver aparecer a Rambo cuando menos te lo esperabas y disfrutabas con ese personaje parco que Stallone interpreta a la perfección. En Los Mercenarios no te reencuentras con ningún viejo conocido y eso merma, pero además todos los personajes son planos, salvo sus cuerpos.

Se salva de la quema la escena del inicio del rescate de los piratas y un curioso y breve plano en que Stallone se pone bocabajo para disparar y la cámara gira a la vez enfocando al blanco. Todas las demás escenas de acción esta rodadas de forma nada clara y ¡sólo hay eso!. En la nueva del Equipo A, siendo también mercenarios, a parte de la acción  y humor conseguían crear algo de simpatía por los nuevos personajes. En los mercenarios sólo hay testosterona, ostias, machos men y alguna frase lapidaria sin gracia. Todo es previsible. Salvo alguna conversación con redecillas previa al plan.

A destacar la interpretación y el aspecto físico de Mickey Rourke y sobre todo de Dolph Lundgren
que da auténtico miedo. Incluso Stallone con esas cejas que parecen pintadas con un plastidecor negro.

Evidentemente es antológica y disparatada la escena en que se juntan por primera vez en la pantalla grande Bruce Willis, Stallone y Schwarzenegger . Las puyitas entre los dos últimos están bien y ver a Bruce Willis amenazando al mismísimo Sly no tiene precio. Costo lo suyo rodar esa escena ya que Schwarzenegger
es gobernador y nunca cuadraban las fechas de rodaje.

El final de vuelta al Bar de reunión es de lo más inverosímil que se ha visto en años.

Siempre he sido un fan de Sylvestre Stallone pero esta vez no. Esta es una película muy floja.

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Escrito por Taradete.