Se trata de una gran retrospectiva monogrƔfica, ordenada temƔticamente, que cuenta con obras procedentes de 31 colecciones.
Exposición: Zuloaga, Goya y Aragón: La fuerza del carÔcter
Sala de Exposiciones La Lonja Pza. Nuestra Sra. del Pilar, s/n / calle Don Jaime I, 47
Horarios: de martes a sƔbado de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas Domingos y festivos: de 10:00 a 14:30 horas Cerrado: Lunes 25 de diciembre y 1 de ener
Este recinto alberga construcciones residenciales propias del estilo palacial islĆ”mico de influencia omeya. Por lo tanto, frente al espĆritu defensivo y la reciedumbre de las murallas, el palacio taifal muestra un esquema compositivo con un gran patio rectangular, a cielo abierto y con una alberca en su lado sur; a continuación, dos pórticos laterales, con arquerĆas mixtilĆneas y polilobuladas; y, al fondo, unas estancias tripartitas que en sus orĆgenes estaban destinadas para uso ceremonial y privado.
Asimismo, en el pórtico norte se encuentra un pequeƱo oratorio, de planta octogonal y de reducidas dimensiones, en cuyo interior podemos ver una fina y profusa decoración de yeso con los tĆpicos motivos de ataurique y algunos fragmentos pictóricos de tonos vivos y contrastados.
Oratorio_nicho del mihrab
Todos estos logros artĆsticos se corresponden con las obras realizadas en la segunda mitad del siglo XI bajo el mandato del rey AbĆŗ YaĆ”far Ćhmad ibn SulaymĆ”n al-MuqtĆ”dir, y reflejan la importancia cultural y el virtuosismo plĆ”stico de su corte. El palacio de la AljaferĆa supone una de las mayores cimas del arte hispanomusulmĆ”n.
Tras la reconquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en el aƱo 1118, se inició la andadura cristiana de la AljaferĆa, de tal manera que se convirtió en el palacio de los monarcas aragoneses, quienes llevaron a cabo en su interior sucesivas obras de ampliación y de reacondicionamiento.
El palacio consta de una escalinata, una galerĆa o corredor y un conjunto de salas, denominadas Ā«de los Pasos PerdidosĀ», que tienen su culminación en el gran Salón del Trono. De todas estas dependencias, lo mĆ”s interesante son, por un lado, las solerĆas, a base de losetillas y azulejos de Muel, y, por otro, las techumbres de madera dorada y policromada, entre las que destaca el soberbio artesonado del Salón del Trono.
Por todo ello, hay que resaltar que muy pocos monumentos aragoneses cuentan con muestras arquitectónicas tan sobresalientes como las existentes en la AljaferĆa de Zaragoza, pues en ella se resumen diez siglos de la vida cotidiana y de los acontecimientos histórico-artĆsticos de Aragón.
Desde el aƱo 1987, el palacio de la AljaferĆa, vuelve a ocupar un lugar relevante al acoger entre sus viejos muros a las Cortes de Aragón.
Palacio de la AljaferĆa Calle de los Diputados, s/n, 50003 Zaragoza