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CrĆ­tica teatro: El secreto, en el teatro FĆ­garo (Madrid)

El final del verano y el inicio del otoño es un periodo de transición y de progresivo restablecimiento de la rutina diaria después de las vacaciones. Un periodo que puede ser doloroso pero que se atenúa con el inicio de la temporada teatral. Por esa razón en Culturalia os presentamos la crítica de El secreto, comedia estrenada en el teatro Lara y que se representa desde el pasado 21 de septiembre hasta el 20 de noviembre en el teatro Fígaro de Madrid.

Ā«Sara y SebastiĆ”n se acaban de jubilar relativamente jóvenes. Su hijo Lucas estĆ” casado con Mónica, y tienen un bebĆ© al que Sara y SebastiĆ”n cuidan de vez en cuando. Pero un buen dĆ­a Lucas y Mónica se pelean delante de Sara y SebastiĆ”n a causa de una infidelidad. La joven pareja, que los padres creĆ­an tan unida, estĆ” viviendo momentos crĆ­ticos. Sara y SebastiĆ”n tienen una acalorada discusión: ĀæTiene que divorciarse su hijo? SebastiĆ”n estĆ” a favor, Sara en contra. Y a Sara, en un lapsus, se le escapa Ā«un secretilloĀ» que provoca un cataclismo en la pareja. A veces, hay cosas que es mejor no saber…»

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El secreto es una comedia ligera, un ingrediente mÔs que adecuado para estos meses de reinicio. Una comedia que podríamos considerar de infidelidades, escrita por Eric Assous, dirigida por Ramón Paso e interpretada por Carlos Chamarro, Susana HernÔiz, Jorge Pobes y Ángela Peirat.

La obra se nos presenta, así, como un plato escénico sencillo e ingenioso que hace disfrutar a todos aquellos que quieran divertirse a costa de las preocupaciones de los demÔs, en este caso por los contratiempos provocados por aquellas pequeñas infidelidades que a veces se producen en la vida de pareja. De ahí que el descubrimiento por parte de los padres (Carlos Chamarro y Susana HernÔiz) de que la relación de su hijo con su mujer (Jorge Pobes y Ángela Peirat) no es tan ideal como pensaban, provocarÔ el resurgir de infidelidades pasadas que pondrÔn en duda los vínculos familiares de los protagonistas de la obra.

La clave, pues, reside en el humor generado por las tensas situaciones provocadas por los «secretillos» que han ocultado los protagonistas y la chispa cómica que estas comportan. Ya se sabe que remover el pasado acostumbra a ser un ejercicio incómodo para la mayoría.

La obra es, así, una comedia sin pretensiones que quiere hacernos reír y lo consigue, sobre todo con el tour de force cómico que desarrollan Chamarro y HernÔiz, los padres, que tendrÔn que lidiar con las consecuencias de la revelación de sus pasados escarceos amorosos.

Jorge Pobes y Ángela Peirat interpretan a la joven pareja cuyas circunstancias amorosas provocarÔn la acción y el humor de la obra, con interpretaciones frescas y cómicas.

La trama y el humor, pues, estÔn bien engrasados en una comedia de carÔcter familiar pero a la representación le falta en algunos momentos algo de punch cómico. Aún así las interpretaciones harÔn reír y disfrutar al público, haciéndole, seguro, olvidar el mal trago del final del verano y el amargo regreso al trabajo, valiéndose, para variar, de las desgracias de los demÔs.

«El secreto» se representa en el Teatro Fígaro del 21 de septiembre al 20 de noviembre de 2022.

Autor: Eric Assous
Dirección: Ramón Paso
Reparto: Carlos Chamarro, Susana HernƔiz, Jorge Pobes, Ɓngela Peirat
Traducción y adaptación: Virginia López-Ballesteros
Vestuario: Lana Svetlana
Escenografía: Raúl SuÔrez Martín y Mario López Pinilla

Horarios y precios: Web Teatro FĆ­garo
idioma: castellano
Duración: 90 minutos
NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: Los hombres no mienten, en el Teatro Apolo de Barcelona.

Arturo FernÔndez regresa al Teatro Apolo con Los hombres no mienten, una comedia de diseño clÔsico que aborda el espinoso tema de las confidencias y los secretos de pareja. ¿Es la sinceridad la base de la armonía conyugal?

No es casual que Arturo FernÔndez, responsable y director de Los hombres no mienten, nos presente una comedia donde predominan temas como la vida de pareja, los engaños amorosos y el peligro que comporta una excesiva sinceridad conyugal, manteniéndose fiel a una carrera profesional en el cine y en el teatro que lo asocian, de forma pronunciada, con la figura de amante donjuÔn con «pies de barro».

Los hombres no mienten persiste en este tipo de personaje y comedia a «lo Arturo FernÔndez» que ya pudimos disfrutar con La montaña rusa, obra que se representó en los teatros Condal (2009) y Apolo (2010) de Barcelona, y en la que FernÔndez lidió teatralmente con el decidido y enigmÔtico personaje interpretado por Lidia del Valle. Su nueva propuesta sigue el esquema de la anterior, ya sea tanto en la estructuración de la trama como en la temÔtica que analiza.

Pablo (Arturo FernÔndez), un maduro y afortunado hombre de negocios, y Silvia (Sonia Castelo), su mujer, regresan de una aburrida fiesta de trabajo. El cansancio de ambos y una mala elección de tema de conversación les lleva a enzarzarse en una discusión acerca de la fidelidad conyugal y la sinceridad. ¿Han sido ambos fieles a lo largo de sus 25 años de matrimonio? ¿Han tenido alguna vez alguna aventura? Una discusión que no puede llevar a nada bueno, aunque ya de antemano Pablo y Silvia han acordado que en nada afectarÔ a su relación aquello de lo que hablen esta noche.

Sin embargo, el descubrimiento por parte de Pablo de que su esposa le ha sido infiel en una ocasión (él lo ha sido con ella hasta siete veces!!), seguramente con Luis (Carlos Manuel Diaz), un amigo de la pareja, le lleva a concebir un plan para confirmar sus sospechas: invitar a comer al sospechoso para así descubrir la verdad de todo el asunto.

Los hombres no mienten nos propone una reflexión en clave de humor sobre la pareja, la infidelidad y el amor. La representación nos es presentada como un menú de tres platos o escenas que siguen la clÔsica estructuración de un texto teatral. En la primera escena se nos presenta el problema. La discusión nocturna entre Pablo y Silvia que darÔ inicio a la trama. Un duelo dialéctico entre ambos que nos permitirÔ descubrir los secretos extraconyugales de los dos miembros de la pareja. La segunda escena, el nudo de la trama y en la que explota la comicidad de todo el asunto, se estructura como un vodevil en el que la hilaridad se apodera del escenario a lo largo del interrogatorio que Pablo realizarÔ a Luis sobre la presunta relación que este ha mantenido con otra mujer. La tercera escena, el desenlace de la historia, nos lleva directamente a la moraleja, y a descubrir el por qué de todo lo que ha pasado, un motivo mÔs para una reflexión humorística entorno a los dos temas principales desarrollados a lo largo de la representación: la fidelidad y la sinceridad.

La obra es un producto capitaneado y controlado por el propio Arturo FernÔndez: la compañía, que lleva su nombre, nos presenta una obra dirigida e interpretada, en su papel principal, por él mismo, por lo que estÔ claro que estÔ hecha, o mejor dicho, adaptada de un original escrito por Eric Assous, a su medida. Y estÔ claro que en el género de la comedia conyugal de alto copete, donde la fidelidad, los secretos y los affaires sentimentales dominan, FernÔndez sabe lo que se hace. Conoce el producto, conoce al público (un público fiel de carÔcter generacional) y sabe como hacerle reír. Y en su comedia se ríe mucho, un claro ejemplo de ello es la escena del chiste que Luis es obligado a contar con las continuas interrupciones de Pablo. Seguramente el momento mÔs hilarante de toda la obra.

Las interpretaciones son las idóneas para una obra como Los hombres no mienten. Poco mÔs se puede decir de Arturo FernÔndez, que sigue estando genial interpretando a hombres maduros de buen ver con éxito con las mujeres y ampliamente capacitados para meterse en líos, ya sea mujeriles o de cualquier otro tipo. Sonia Castelo acarrea bien el peso humorístico y combativo de Silvia, la sufrida esposa de Pablo, dispuesta a hacerse valer. Y Carlos Manuel Diaz, que interpreta primero con desconcierto y mÔs tarde con decisión el papel del supuesto tercero, nos demuestra, también, su validez en papeles de comedia. Un triplete de interpretaciones que se potencian unas a otras, y que conectan rÔpidamente con el público una vez que los dos actores y la actriz comparten escenario.

Los hombres no mienten, un título que en sí mismo encierra una mentira, nos vuelve a dirigir al mundo de la pareja y de sus problemas mÔs espinosos, como son la infidelidad y la traición sentimental. Pero lo hace al estilo FernÔndez, con un humor y candidez propios del alma mater de la obra. Una comedia que solo pretende hacer reír, tanto de los sinsabores de los demÔs como de los nuestros, aquellos que llevamos en la cabeza a la hora de entrar en el teatro, y entre los que se mezclan la crisis, la familia, la amistad y puede que también la pareja. Aún así les aseguro que la temÔtica tratada en la obra y las actuaciones de sus tres protagonistas les harÔn pasar un muy buen rato, siempre, claro estÔ, que les apetezca el humor Arturo FernÔndez.

Para gozar de una Ā«canita al aireĀ» teatral…

«Los hombres no mientes» se representa enel teatro Apolo de Barcelona des del 18 de septiembre de 2012.

Autor:Ā Eric AssousĀ 
Adaptación: Juan José de Arteche
Dirección: Arturo FernÔndez
Reparto: Arturo FernÔndez, Sonia Castelo y Carlos Manuel Diaz
Producción: Jandro Producciones S.A.
Compañía: Arturo FernÔndez
Selección musical: José Luis Salas

Horarios: miércoles a las 21:00 horas; jueves a las 18:00 horas; viernes a las 21:00 horas; sÔbado a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio:Ā de 14 a 25 €

Género de espectÔculo: Comedia
Idioma:Ā Castellano
Duración de la obra: 2 horas sin descanso

Escrito por Jorge Pisa SƔnchez