Crítica teatral: El diccionario. Palabras, más o menos.

diccionario_1(1)Desde pequeño, me fascinan las palabras. Y aún más el uso que les damos. Porque las convertimos de ese modo en parte de nuestro ser. Y, con ellas, amamos mejor. Y viajamos. Y dejamos de escondernos.

Esta es una historia sobre una palabra. O, mejor dicho, sobre el significado que a ella le da un ser especial. Para ello, una entusiasta Vicky Peña se entrega a la causa de defenderla hasta la exasperación. Aunque no sea suficiente. Porque no le acompañan ni un texto sugerente, ni un escenario envolvente y ni siquiera unos partenaires convincentes.

Y hablando de “ente”, os presento al protagonista titular de tan pomposo espectáculo: una inacabable obra enciclopédica de las palabras tras la cual se arrastra María Moliner, tanto como su tozudez le permite alejarse de ese mundo contaminado de intolerancia política, social y de género que le tocó rechazar.

Dicho diccionario, moroso, excesivo y rancio, no consigue hacer relucir sus páginas a lo largo de la representación escénica. Se empeña continuamente en privar a su público de la posibilidad de querer hojearlo con sus propias manos.

eldiccionario3_prensa_rosribas_1Porque no arriesga al pasar sus páginas, que se entrelazan de acuerdo con diversos encuentros de la ínclita María (Vicky bienintencionada pero sobreactuada) con los que debieron ser los dos hombres más importantes de su vida: el doctor que le trató su enfermedad degenerativa (Helio Pedregal afectado y poco preocupado por dejar de estarlo) y el marido que le cortó las alas sin apenas ruborizarse (un Lander Iglesias que pasaba por ahí y, aun teniendo un teléfono cerca, lo pudo resistir, parafraseando a Aute). Entre ambos se debate este retrato de mujer tenaz, perseverante y concienzuda sin que el aparente marco (un escenario abarrotado de libros) logre que aflore el lienzo donde debía transmitir el artista (José Carlos Plaza dirigiendo) una paleta de colores vehemente, acelerada y única. Porque el afán del autor del texto (Manuel Calzada) por ofrecer datos biográficos, junto a un continuo esfuerzo por contextualizar históricamente, borran lamentablemente los pocos trazos que podríamos distinguir del alma de esa mujer que hay que reivindicar. Desde un alma personalizada y hasta que nos sacuda con el patetismo de su encierro.

Y cuando ya lo dábamos todo por perdido, emerge en el firmamento escénico la palabra clave y, con ella, la salvación: María confiesa que la necesidad de conceptualizar correctamente “libertad” fue el motor de entregarse a tan ardua tarea de crear su propio diccionario. Y al exponer sus razones en un soberbio monólogo (lástima que sea el final), Vicky renace, junta las cenizas de este convencional “biopic”, y emprende el vuelo arrebatándonos esa emoción que no habíamos conseguido soltar hasta entonces. Ahora sí que tocamos el cielo. Aunque solo sea durante los últimos minutos de este espectáculo.

El diccionario” se representa en el Teatre Romea  del 16 de enero al 10 de febrero de 2013.

Autor: Manuel Calzada
Dirección: José Carlos Plaza
Reparto: Vicky Peña, Helio Pedregal y Lander Iglesias
Voz: José Pedro Carrión
Escenografía: Francisco Leal
Vestuario: Pedro Moreno y Cristina Rodríguez del Yerro
Iluminación: Francisco Leal
Música y espacio sonoro: Mariano Díaz
Producción: Teatro de La Abadía y Anadramápete

Duración: 1h 30 min (sin entreacto)
Idioma: castellano

Escrito por Juan Marea

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