Como ya sabéis, en este blog nos apasiona la historia y la ficción histórica. Es seguramente esta última la forma mÔs oportuna y amena de disfrutar de la historia y, cuando una novela histórica estÔ bien escrita y bien documentada, es toda una gozada.
Hace un tiempo nos llegó una novedad al blog, Frumentarius, El tiempo de los emperadores soldado, de Juan Manuel SĆ”nchez Valderrama, publicada por Ediciones Ćltera, una novela ambientada en el perĆodo de la Historia de Roma conocido como AnarquĆa militar, en el siglo III d.C.
Ā«Aulio Manilo es destinado como frumentarius, espĆa a las órdenes del prefecto del pretorio, a la frontera de la Germania Superior, donde la Legio XXII trata de contener a las tribus bĆ”rbaras, impidiendo que penetren en suelo romano. Lleva veinte aƱos de servicio y estĆ” cansado. A sus cuarenta y cinco aƱos su Ćŗnico deseo es retirarse, regresar a Roma y desaparecer.
Algo estÔ cambiando en un Imperio donde cristianos y mitrÔicos compiten con las viejas deidades paganas para hacerse un sitio en el inminente nuevo orden. Su misión prioritaria. ¿Por qué estÔn muriendo hombres en el interior del castrum de la Legio XXII? ¿Qué vinculación puede haber entre ellos? ¿Quién estÔ detrÔs de tanto horror? Lejos de Roma, Aulio deberÔ adentrarse, solo, en un lóbrego laberinto del que puede no volver a salir».
Frumentarius nos transporta a una Ć©poca poco transitada por los autores de novela histórica. Salimos, afortunadamente, de la dinastĆa Julio-Claudia y nos situamos un par de siglos mĆ”s tarde, al final el reinado de Alejandro Severo, el Ćŗltimo representante de la dinastĆa Severa que gobernó el Imperio romano del 222 al 235. Solo por esto la novela merece ya atención, y si a ello le sumamos una trama de intriga militar en el campamento de una legión en la que estĆ”n muriendo varios soldados, la cosa va cogiendo forma.
Para investigar quĆ© es lo que estĆ” sucediendo en el campamento romano, el prefecto del pretorio envĆa a Aulio Manilo, un frumentarius, al que podrĆamos considerar un espĆa militar, para esclarecer la causa de las muertes, un personaje solitario acostumbrado a suscitar el odio y el miedo entre sus propios compaƱeros debido al trabajo que lleva a cabo.
Aulio se pondrÔ manos a la obra de inmediato, con el objetivo de descubrir quién estÔ detrÔs de todos los asesinatos que parecen tener un móvil religioso, en un momento, ademÔs, clave, ya que en breve el propio emperador, Alejandro Severo, llegarÔ al campamento para liderar una campaña militar contra los germanos mÔs allÔ de las fronteras romanas.
SĆ”nchez Valderrama crea una trama interesante que nos permite conocer un periodo fuera de los habituales en la novela histórica, esto es, el siglo III d.C. o lo que es lo mismo, el inicio de la AnarquĆa Militar, momento en el que el Imperio romano sufrió una de sus crisis mĆ”s profundas. Nos encontramos, pues, con una trama de misterio e investigación vinculada a la polĆtica del momento.
El autor se esfuerza por introducirnos en el dĆa a dĆa de un campamento romano y su canabae, el asentamiento civil que acostumbraba a establecerse en sus inmediaciones y que ofrecĆa todo tipo de servicios a los soldados, para presentarnos al frumentarius y al resto de personajes relacionados con la trama de asesinatos.
Aunque el inicio de la novela y el contexto atraen rÔpidamente al lector, a la trama le cuesta avanzar. Tras un inicio que sitúa adecuadamente el contexto de la investigación criminal en el que se verÔ involucrado Aulio Manilo, el argumento se ralentiza en detrimento de la investigación y en favor de la presentación de toda una serie de personajes secundarios, algunos de los cuales no aportan demasiado al desarrollo del argumento.
AĆŗn asĆ, Frumentarius nos presenta una trama de novela policĆaca y con un buen diseƱo de los personajes. Entre ellos destaca, como no podrĆa ser de otra forma, Aulio Manilo, un veterano frumentarius acostumbrado a los hĆ”ndicaps que comporta su trabajo pero que, en esta ocasión, se dejarĆ” llevar por sentimiento que creĆa olvidados. Junto a Ć©l los personajes del legado de la legión y del dux legionis, ambos preocupados por el cariz cada vez mĆ”s negativo que va tomando la investigación de Manilo, a los que se suman Gratius Cursor, el mĆ©dico del campamento que forjarĆ” una relación de amistad con el frumentarius, Licia, la hija de uno de los militares asesinados o el mismo personajes de Maximino el Tracio, responsable de las legiones del Rin con elevadas ambiciones polĆticas. SerĆ” en el contexto del campamento legionario y ligado a la actividad y a los intereses de estos personajes que el autor harĆ” avanzar, a veces demasiado pausadamente, la investigación de la muerte de los legionarios.
AĆŗn asĆ SĆ”nchez Valderrama ambienta concienzudamente una trama que nos abre una ventana hacia un Imperio romano algo diferente, en el que la crisis y las conjuras polĆticas darĆ”n paso al reinado de los emperadores soldado y en el que el poder se materializarĆ”, cada vez mĆ”s, en la fuerza de las legiones militares y en aquel o aquellos que detenten el mando sobre ellas.
TĆtulo: Frumentarius El tiempo de los emperadores soldado
Autor: Juan Manuel SƔnchez Valderrama
Editorial: Ediciones Ćltera
ISBN: 978-84-121486-4-0
PƔginas: 428
Formato: tapa blamda / 150Ć230 cm
Precio: 19ā¬
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Jorge Pisa
