Crítica teatral: Dubte, en el teatro Poliorama.


El Festival Grec 2012, Bitò produccions, Ramón Madaula y Lazona nos proponen en Dubte una investigación teatral, una propuesta escénica en la que las dudas, las acusaciones y la intolerancia se convierten en los personajes principales. Una obra teatral escrita por John Patrick Shanley, dirigida por Sílvia Munt e interpretada por Rosa Maria Sardà, Ramon Madaula, Nora Navas y Mar Ulldemolins.

Prepárense, pues, para meterse de lleno, poco después de entrar en el teatro y sentarse en su butaca asignada, en una trama donde la intriga moral (o el thriller ético, bien bien no sé como definirlo) se apropia pronto de la acción sobre el escenario. Una vez que se alza el telón, lo primero que hallamos es un ambiente eclesiástico, ya sea el palco en el que el padre Flynn pronuncia sus sermones semanales, la oficina de la directora del centro educativo religioso, o el atrio de la parroquia.

Nos hemos de situar en los EE. UU. de los años 60, en el colegio católico de san Nicolás, situado en el Bronx, dirigido por la avezada y controladora hermana Aloysius. Ya desde la primera escena, en la que llama a su despacho a la joven hermana James, que imparte clases en el centro, podremos darnos cuenta de lo controladora, desconfiada y “rigurosa” que es la hermana Aloysius. En esta ocasión sus fines parece que son algo diferentes a la mera supervisión ordinaria de de las clases de la hermana James. La directora siente que algo no funciona en el colegio, y cree que puede tener relación con el único estudiante negro del centro y con la actitud del padre Flynn. Sus dudas acerca de un posible abuso por parte de este último son confirmadas por las observaciones de la hermana James, hecho que movilizará a la hermana Aloysius con el objetivo de acabar con la situación, sea ésta la que sea.

Es aquí donde se hace más evidente el simple y llano título de la obra, Dubte, y donde comienza el profundo análisis que Patrick Shanley realiza sobre la naturaleza y el comportamiento humano. A la hermana Aloysius no le hará falta conocer la verdad, ella ya la conoce, tan solo necesita la confesión del padre Flynn y la confirmación de sus sospechas. La duda, la desconfianza, la intolerancia y los prejuicios se filtran en San Nicolás sin que exista fuerza humana o divina que los pueda detener, y sin tener en cuenta la vida y el bienestar espiritual de las personas implicadas.

Con este planteamiento saltamos de los EE.UU. de los años 60 a cualquier lugar o momento de nuestras propias vidas en los que los prejuicios, la intransigencia o el rencor han hecho acto de presencia. Porque no me digan que si hacen un breve esfuerzo de memoria, no reconocen algún hecho o situación en los que estos elementos no les hayan afectado directamente, o peor aún, en los que no hayan hecho mella en ustedes (en nosotros, en todos) para comportarnos de una forma “indecorosa”, ya sea en nuestros trabajos, en nuestra familia o en cualquier otro ambiente. Es así como acierta Silvia Munt, la directora de esta adaptación, al considerar la obra no de temática religiosa (que también lo es) sino como un texto con un carácter más universal, una inquisición profunda que hacemos hacia nuestros adentros, de una forma personal e intransferible, en la que reflexionar sobre lo que sin duda es un componente básico del comportamiento humano.

Hace poco oía en alguna tertulia radiofónica, que en verdad nuestras opiniones, las opiniones de cada uno de nosotros, las más de la veces no se basan en un conocimiento directo sobre el asunto en cuestión, sino en opiniones o conocimientos que hemos oído o nos han sido comunicado por otros. Si lo piensan un poco, en la mayoría de las ocasiones esto es verdad, ya que opinamos de economía, de política, de la paz en el mundo, de futbol o de otras personas en base a los comentarios que hemos oído de otros, ya sean neutros o cargado de sentido (negativo o positivo). Piensen, pues, el gran espacio que esta realidad deja abierta a los prejuicios, las mentiras, y las verdades también, o a las opiniones envenenadas, que nos acechan y asaltan a lo largo del día.

Pues es de eso, justamente, es de los que trata Dubte, de como la tozudez, la insidia y la intransigencia, afectan a nuestra propia máquina de estampar ideas y juicios, y de como la malicia, la intolerancia y la obcecación a la hora de ver, entender y opinar sobre el mundo afecta a nuestras propias vidas y a las de otros. Nunca mejor que este tramo de la reseña para recordar que es nuestro propio estado anímico y mental el que influye en la percepción que tenemos del mundo…

Volviendo a la obra, he de destacar dos elementos. El primero el reparto, en el que podemos encontrar algunas joyas, ya sea la encarnación de la hermana Aloysius que realiza Rosa Maria Sardà, que aunque en algunos momentos parce algo estática y previsible, da vida a una directora inquisitiva y conocedora de la vida y de la mayoría de sus misterios. A ella se suma la ingenuidad y la inocencia que Mar Ulldemolins y la breve caracterización de Nora Navas como la madre de Donald Miller, el alumno presuntamente objeto de los abusos. Pero si se ha de destacar alguna interpretación es sin duda la de Ramon Madaula que interpreta al padre Flynn, un sacerdote abierto a los tiempos y a la modernidad y que busca lo mejor para sus alumnos. Una interpretación que, y perdónenme, me recuerda a la de aquellos papeles tan magistralmente interpretados por Gregory Peck en películas como Matar a un Ruiseñor u Horizontes de grandeza, que inundan la obra de buenas intenciones malinterpretadas y tiznadas por la sociedad, o parte de ella, y con la que Madaula suma al global del producto escénico.

Por otro lado, y ya para acabar, destacar también el escenario, cubierto por una oscuridad sempiterna que rodeará el acontecer de la obra. En el escenario solo vemos los (pocos) elementos necesarios, en donde destaca el despacho de la directora del centro presidido por la cruz cristiana (justa contradicción entre principios y comportamientos), donde se desatarán las grandes tensiones y pasiones que dan forma a la obra.

Dubte es una oportunidad magnífica para que reflexionemos sobre la vida y sobre los ingredientes que hacen de ésta un “personal paseo por los infiernos” o una dulce y tranquila travesía. Recuerden que la decisión, en parte, está en nosotros y ténganlo presente cuando una duda o un prejuicio cualquiera les asalte, tranquilamente, a lo largo del día. Como ven, una obra actual y contemporánea, me arriesgaría a decir, incluso, cotidiana.

Dubte” se representa en el Teatro Poliorama del 30 de junio al 29 de julio de 2012.

Restreno: “Dubte” se vuelve a programar en el Teatre Poliorama del 1 de mayo al 9 de junio de 2013.

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 20 – 28 €

Autor: John Patrick Shanley
Traducción: Joan Sallent
Dirección Silvia Munt
Intérpretes: Rosa Maria Sardà; Ramon Madaula, Nora Navas y Mar Ulldemolins
Escenografía: Carles Alfaro
Vestuario: Berta Riera
Iluminación: Kico Planes
Sonido: Pepe Bel
Atrezo: María de Frutos
Coproducción: Bitò Producciones, Grec 2012 Festival de Barcelona, La Zona y Ramon Madaula

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:30 horas: sábados a las 19:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: 25-29 €.
Idioma: catalán
Duración de la obra: 90 minutos

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Un pensamiento en “Crítica teatral: Dubte, en el teatro Poliorama.”

  1. ¡Buf! tras leer vuestro análisis de la obra ¿quién se resiste a no verla?, muy interesante, sí señor…Gracias por el artículo, muy bueno.

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