Crítica literaria: Busca mi rostro, de Ignacio del Valle, ed. Plaza & Janés.

Si alguien nos preguntara cuál ha sido el episodio más sombrío de la reciente historia de Europa y uno de los que más ha afectado a la opinión pública mundial, sin duda, una vez descartada la Segunda Guerra Mundial por no considerarla un acontecimiento actual (finalizó hace 67 años), responderíamos que los conflictos balcánicos (1991-2001), que llevaron la violencia a los comedores de la mayoría de nuestros hogares, sorprendiéndonos a nosotros mismos de que el horror y la barbarie se pudieran reproducir en territorio europeo, casi como si Europa no hubiera aprendido nada desde la derrota del nazismo.

Este es, en parte, uno de los filones argumentales de los que se nutre la novela Busca mi rostro de Ignacio del Valle, publicada por la editorial Plaza & Janés en abril de este mismo año. La otra veta argumentativa la componen la actividad de las mafias rusas y los negocios ilegales que llevan a cabo relacionados con el tráfico de drogas, la venta ilegal de armas o la “trata de blancas” y la prostitución, algo a lo que también estamos cada vez más acostumbrados a ver en los informativos desde la caída de la antigua Unión Soviética y la expansión del crimen organizado ruso, fiel reflejo, las más de las veces, de un régimen político corrupto que sobrevive, o eso es lo que parece, en base al engaño, la extorsión y la violencia.

Ignacio del Valle crea un coctel sugerente y explosivo en su nueva propuesta que mezcla el género policíaco con el drama existencial y que transita por algunos de los paisajes más sórdidos de la cruda realidad política, económica y social de Europa y los Estados Unidos.

Todo comienza con la explosión de una bomba en un restaurante en Manhattan, que acaba con la vida de uno de los líderes de las mafias rusas en EE.UU. La investigación sobre el asunto estará dirigida por los policías, Daniel Isay y Sailesh Mathur, acostumbrados a lidiar con los bajos fondos de la ciudad. A las indagaciones se suma Erin Sohr, fotógrafa que cubrió las noticias de la Guerra en los Balcanes y que cree haber reconocido a Viktor, uno de los más sanguinarios criminales de guerra serbios que se creía muerto, y que puede tener algo que ver con la explosión investigada por la policía. Erin regresará a Sarajevo para seguir la pista de Viktor y para reencontrase con su pasado, mientras Daniel y Sailesh intentarán descubrir qué es lo que está pasando en Nueva York y la manera de acabar con el juego de poder en el interior del crimen organizado ruso en el país.

Ignacio del Valle

La novela de del Valle fusiona temas enlazados por su carácter clandestino e ilegal, relacionando el crimen organizado y el tráfico de armas y de personas con los conflictos armados a nivel mundial y las vendettas de las mafias rusas y de la Europa del este, todo ello sazonado con el desconcierto político y legal generado en estos países tras la caída del telón de acero. Un escenario para su novela en el que no existe mucho espacio para la alegría y el sosiego.

Sobre este fondo argumental el autor nos presenta las vidas desestructuradas de los dos policías protagonistas, propietarios precarios de una existencia sentimental y familiar afectada de pleno por su trabajo diario. Agentes, por desgracia, acostumbrados al “mal olor” de los bajos fondos neoyorquinos. Por su parte Erin iniciará un viaje de búsqueda interior por los Balcanes rastreando información sobre Viktor, el cual cree que puede estar tras las muertes que se están produciendo en Nueva York. El periplo balcánico de Erin permitirá al autor describir no solo algunas de las situaciones más crueles y salvajes acontecidas durante las Guerras de la antigua Yugoslavia, imágenes, por otra parte, muy parecidas a los abusos y crímenes cometidos en la Alemania nazi, sino narrarnos el via crucis de una fotógrafa de guerra infectada por la realidad que tuvo que relatar a través de su objetivo fotográfico. Del Valle nos proporciona así la oportunidad para polemizar sobre la actividad de los “reporteros de guerra” y analizar fríamente, de forma gélida, diría yo, los presupuestos de una profesión ligada en muchas ocasiones a la barbarie y la sinrazón humanas.

Erin experimentará la necesidad de regresar a Sarajevo para liberarse de sus fantasmas más íntimos, relacionados con su profesión, y que estuvieron a punto de costarle la vida. Un claro aviso de lo peligroso que es no interiorizar nuestras propias vivencias en su momento y de las máscaras o defensas que utilizamos cada uno de nosotros para poder seguir adelante con nuestras propias vidas, sean estas las que sean.

Busca mi rostro es una investigación en formato de novela que pretende ir más allá de los asuntos policiales narrados, y que nos obliga a reflexionar sobre el mal y sobre el por qué y el cómo el ser humano puede llegar a cometer atrocidades en contra de su propia especie. Algo que hemos visto demasiado a menudo ya sea en la región de los Balcanes, en Liberia, en Uganda y Ruanda, en Irak y Afganistán o en los diversos Guantánamos yanquis. Quizá la respuesta más acertada, que no da la novela, es que el hombre es así, en verdad una bestia, amordazada tan solo por las normas y las leyes existentes en una sociedad cualquiera. Solo hace falta que esas leyes pierdan su poder para que la esencia brutal del hombre se muestre a flor de piel, y libre ya de constricciones actué de forma soberana, como prueban cada uno de los conflictos que se extienden de un lado a otro del planeta.

Por desgracia la novela de del Valle se queda, para mi gusto, a medias. Si bien se centra en algunos momentos demasiado en las vidas privadas de sus tres protagonistas, no aporta nada o muy poco en lo que se refiere al análisis de la figura de Viktor y a los porqués de su comportamiento, a lo que hace referencia el título de la novela. Aunque es posiblemente este hecho el buscado por el autor, al situar el mal no en el otro, sino en uno mismo, en nuestras propias existencias y en nuestras acciones del día a día. La novela también padece de un grado de ampulosidad que desentona con el tema tratado, si bien del Valle realiza un buen trabajo con los personajes a los que conoceremos de una forma más interiorizada, más allá de sus obligaciones y dedicaciones diarias.

Busca mi rostro es una historia dura debido a la temática que trata, que mezcla el género de la investigación policial con el de la novela más intimista, dotando a cada una de sus partes de un escenario y una autonomía propia. La pregunta es: ¿está dispuesto a descubrir cuál es el rostro del mal? ¿Y si este tiene formas humanas? ¿Aunque se parezcan demasiado a las que vemos todos los días a nuestro alrededor…?

Título: Busca mi rostro
Autor: Ignacio del Valle
Editorial: PLAZA & JANÉS
Precio: 19,90 €
Precio EPUB: 12,90 €
Fecha publicación: abril de 2012
Formato: Tapa blanda con solapa / 152 X 230 mm
Páginas: 413
ISBN: 9788401353000

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

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Un pensamiento en “Crítica literaria: Busca mi rostro, de Ignacio del Valle, ed. Plaza & Janés.”

  1. Critica mas bien floja de un libro mal escrito, nada original, con frases que chirrian y demasiado largo. ¿Alguien pasó de las primeras 50 pags? Un saludo a los amantes de los buenos libros….

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