Una de las escenas del Senado de La caĆda del Imperio romano (Anthony Mann, 1964), la mejor escena de Senado romano que yo recuerdo, trata el por quĆ© de la muerte de un Imperio (lĆ©ase un Estado). Uno de los senadores defiende que los Estados no caen en un momento determinado y por una Ćŗnica causa, sino cuando el pueblo pierde la fe en Ć©l. Esta reflexión sirve a la perfección para presentar Els criminals, obra de teatro de Ferdinand Bruckner que se representa hasta el 26 de mayo en el TNC.
«Els criminals nos interpela sobre qué grado de criminalidad estamos dispuestos a asumir y sobre qué encontramos justo y qué no.
Una retahĆla de personajes que comparten edificio han cometido una serie de delitos que pondrĆ”n al descubierto los errores de la justicia y los lĆmites de las administraciones con el uso y el abuso del poder.
La propuesta versionada por Jordi Prat i Coll estĆ”, sin duda, a la altura de la dramaturgia del TNC. El pĆŗblico se encontrarĆ” con una obra que le harĆ” reflexionar sobre quĆ© es el crimen, quĆ© es la justicia y como se dirige hacia el abismo un paĆs cualquiera, en este caso la RepĆŗblica de Weimar. Y lo hace de una forma imponente, con una obra coral en la que seremos testigos del comportamiento de diversas personas que viven el mismo bloque, cada uno de ellos con sus problemas y sus circunstancias, haciendo frente al momento de la mejor forma que saben, y esto incluye el aborto, delitos de libertad sexual, la pena de muerte, la corrupción e, incluso, la arbitrariedad de la justicia. De ahĆ que la obra de Bruckner nos permita considerar en Ćŗltima instancia, cuĆ”l es la substancia de la ley y de la justicia.
La representación estÔ plagada de momento notables en los que los actores y las actrices dejan de lado la cordura para mostrarnos los signos sociales de una época. Sus interpretaciones nos llegarÔn a helar la sangre al ser testigos de la corrupción moral que les afecta a todos, los que estÔn a un lado de la justicia y los que estÔn al otro.
El reparto integrado por Eric BalbĆ s, Joan Carreras, Jan D. Casablancas, Carme MilĆ”n, Neus PĆ mies, Cristina Plazas, Maria RodrĆguez Soto, Carles Roig, Maria Santallusia, Kathy Sey, LluĆs Soler, Marc Tarrida Aribau, Guillem Valverde estĆ” a la altura de las circunstancias en una representación en la que la dramaturgia de Bruckner y su esbozo del final de una Ć©poca estĆ” enriquecida por la afilada visión dramĆ”tica de Jordi Prat i Coll, que sabe sacarle jugo al texto conectĆ”ndolo a la realidad polĆtica actual en Occidente.
Por Ćŗltimo, pero no por ello menos destacado, tengo que hacer referencia de nuevo a la escenografĆa de Els criminals, obra de Laura Clos, que nos mostrarĆ” en diversas escenas el interior del bloque de vecinos; la sala de justicia, en la que LluĆs Soler destaca por su clarividente actuación, y el cabaret de jazz donde podremos contemplar el fatal destino de los protagonistas y, simbólicamente, el de la sociedad a la que representan.
Una obra de aquellas que os harĆ”n pensar sobre quĆ© fuerza a una persona a cometer un crimen, sobre quĆ© principios se construye la justicia y sobre el futuro de la democracia. Unos temas, como ya veis, de vivĆsima actualidad.
«Els criminals» se representa del en el TNC del 18 de abril al 26 de mayo de 2024
