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Crítica teatral: Campanades de boda, La Cubana en el Teatro Tívoli.


La Cubana
regresa a los escenarios con un espectáculo de humor “cotidiano” en el que recrea uno de los eventos familiares más teatrales que existen: la ¡celebración de una boda!, todo un reto que puede acabar con la paciencia y la firmeza de cualquier familia.

Como les decía, es precisamente, y sin ninguna duda, la celebración de una boda, una de las situaciones en las que una familia, por muy sólidos que sean sus lazos y por muy firme que sea su estructura, puede llegar a sufrir las mayores tensiones y estrés a la hora de presentar en público no solo a todos y cada uno de los miembros que la componen, sino también la capacidad económica y resolutiva de la misma. Eso en una familia que podríamos considerar “normal”, si es que se puede utilizar este adjetivo al respecto. Imagínense si la compañía de teatro La Cubana está de por medio… la situación puede estallar en una vorágine de risas y carcajadas… Y eso es exactamente lo que va a pasar!!

Figúrense: la familia Rius, propietaria de una de las floristerías más conocidas de la ciudad de Barcelona, está organizando la boda de Violeta, la única hija casadera de la “nissaga“. El problema es que ella misma no está muy interesada en el asunto, y lo deja todo en manos de su madre Hortensia y de su tía Margarita, las dos cabezas de familia que se encargarán de transformar una pequeña ceremonia en un bodorrio por todo lo alto. A todo ésto se suma un ingrediente algo exótico: la joven Rius se casa con Vickram Sodhi, un actor indio del espectáculo Bollywood the Show que conoció en Barcelona.

Este es el punto de partida que, no lo duden, no dejará de complicarse de la mano de los integrantes de La Cubana. La representación se inicia justo en el después, cuando las dos matriarcas de la familia, Margarita y Hortensia, reflexionan sobre cómo ha ido la boda. De inmediato nos situamos varias horas antes del evento y somos testigos de todos los problemas que se pueden presentar en un acontecimiento de tal magnitud: el lugar de celebración es demasiado pequeño para albergar a todos los invitados a la boda; el restaurante que falla; se están reuniendo en el mismo espacio los diferentes miembros de la familia que, en muchos casos, no “se tragan”: La tía andaluza chapada a la antigua; el ex-marido policía nacional que trae a su actual pareja, algo casquivana y alcohólica; los dos hermanos de Violeta, Narcís y Jacint con sus respectivas parejas, una brasileña rebelde que cazó al heredero del negocio y un joven afable y tradicional que quiere también casarse; los últimos arreglos de los trajes y de los peinados; las últimas dudas y nerviosismos… Como ven, una materia prima de primera para La Cubana!!

El espectáculo se divide en dos grandes partes; la primera en la que veremos los últimos preparativos y las indecisiones de la familia, que se desarrolla en el escenario, con la casa familiar de los Rius como telón de fondo; la segunda en la propia celebración de la boda, donde La Cubana se nos muestra como ella misma y donde la interactuación con el público será constante. Es en este momento en el que los espectadores del espectáculo se transforman en los invitados de la boda y donde pasarán a formar parte de la misma celebración. Por cierto, no se apure que si no ha ido todo lo bien “arreglada” que debiera, tendrá la oportunidad de retocarse un poco!!! Es en esta parte de la representación donde los actores y el público interactuarán, también, con la pantalla de video: la boda se realiza mediante poderes, lo que significa que estaremos conectados audiovisualmente con la “otra” celebración que se realiza en la India. Un recurso este último que ya había utilizado la compañía anteriormente.

Como les digo, será en esta última parte de la actuación donde el humor, que ya ha calentado motores en la previa, explotará por los aires (en el sentido positivo de la palabra) y no pararemos de reír hasta el final de la representación, en base al humor de La Cubana, un humor cotidiano y corriente que se fija en lo ordinario de la vida (también en el buen sentido de la palabra) y que nos hace reír porqué nos recuerda, seguro, algún episodio o persona de nuestra vida privada: las madres y “tietas” metomentodo; los hermanos calzonazos, los padres “casposos” y morunos; el servicio doméstico y familiar “de toda la vida”…

Pues bien, La Cubana nos presenta un obra coral que no desmerece, en ningún sentido, al tipo de espectáculos a los que nos tenía acostumbrado (Cómeme el coco negro, Cegada de amor, Mamá, quiero ser famoso…), y en el que la habilidad y el buen hacer de sus actores queda del todo probado… Una verdadera obra de grupo en el que cada una de las actuaciones se suma a las otras para crear un auténtico festín de humor y de risas.

Yo de ustedes, no dejaría escapar una oportunidad como ésta (tienen de tiempo hasta el 3 de junio!), si quieren disfrutar del humor de una compañía con 32 años de recorrido y si quieren echarse unas carcajadas a costa de una celebración de boda que, y eso es lo mejor, podría ser la de cualquiera de nosotros!!! Un seguro para pasárselo de lo grande…


Campanades de boda” se representa en el Teatre Tívoli del 2 de marzo al 3 de junio de 2012.
ESPECTÁCULO PRORROGADO!!

Director: Jordi Millan
Reparto: Mont Plans, Jaume Baucis, Xavi Tena, Toni Torres, Maria Garrido, Meritxell Duró, Annabel Totusaus, Babeth Ripoll, Bernat Cot, Montse Amat, Oriol Burés y Jordi Milán
Jefe Técnico: Ramón Rey
Técnico de Luces: Adrià Ferré
Técnico de Sonido: Oriol Llistar
Producció: La Cubana

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de miércoles a domingo, 29-35 €; martes 21 €.
Idioma: Castellano