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Pocas veces uno tiene la posibilidad de leer libros referentes a la historia del Imperio Bizantino en castellano, y mucho menos sobre la historia de los últimos momentos de existencia del Estado heredero del Imperio Romano. Y aún menos de disfrutar de las brillantes páginas escritas por uno de los grandes especialistas en historia medieval como fue Steven Runciman, más conocido, sin embargo, por otra de sus obras magnas que narraba en tres volúmenes la historia de las cruzadas (1951, 1952, y 1954).

Reino de Redonda, posiblemente una de las editoriales más extrañas del mundo, debido a sus principios, sus objetivos y sus medios, nos presenta, como en el resto de sus obras editadas en castellano, una edición muy cuidada de la obra de Runciman La caída de Constantinopla 1453. Como el mismo Javier Marías, encargado y director de la editorial, indica en su blog, la actividad de Reino de Redonda no prima el beneficio económico en sus publicaciones sino el tranajo editorial, objetivo que sitúa a Reino de Redonda en una posición bien alta en lo que se refiere a la calidad de sus publicaciones, aunque, y por desgracia, en una posición bastante inferior en lo que hace referencia a sus beneficios (como el mismo editor indica).

Aunque un libro como el Runciman no se merece una edición de otra clase. Asistimos ante sus páginas a otra forma de hacer historia y de transmitirla al público lector. Es en un libro de historia como este donde se puede observar, más bien percibir, la pasión que Sir James Cochran Stevenson Runciman sentía por la historia, y más concretamente por el periodo bizantino, como muestran la mayoría de las obras que escribió el autor. Y es un placer para un lector de lengua hispana poder acceder a la traducción de cualquiera de sus obras, y más concretamente de La caída de Constantinopla 1453, que la editorial Reino de Redonda nos presenta de forma tan cuidada.

El libro, como su título indica, trata del último gran episodio de la historia del Imperio Bizantino, el epígono histórico de Roma, cuya historia se inició con la fundación de la ciudad de Constantinopla durante el reinado de Constantino I, allá en el siglo IV, y la división del Imperio romano en dos partes, la Oriental y la Occidental.

Constantinopla y el imperio que esta gran capital señoreaba vivieron épocas de gloria, durante el periodo de sus primeros emperadores, durante la etapa de expansión mediterránea llevada a cabo por Justiniano y a lo largo del gobierno de los emperadores macedonios a finales del primer milenio d.C. Aunque la obra de Runciman no se centra en ninguno de estos periodos sino, muy al contrario, en el momento de la desaparición de su poder a manos de los turcos otomanos en el año 1453.

Sir Steven Runciman

Para ello, y como no podía ser de otra forma, Runciman dedica unos primeros capítulos a la presentación de los contendientes y de sus respectivas fuerzas, tanto las bizantinas, debilitadas tras varios siglos de decadencia y disminución política, y las turcas, en un momento de franco apogeo que, en breve haría temblar a todas la capitales europeas cristianas. Un capítulo necesario para situara al lector ante un conflicto que dio paso a una nueva era.

Los capítulos centrales del libro los dedica el autor a tratar de pleno el asedio de la ciudad. Es aquí donde la pluma de Runciman se deja llevar por su pasión y por sus amplios conocimientos de historia. Y el autor lo hace no de una forma académica y tecnicista, sino de una forma “novelada”.

Y es que solo aquellos que dominan y controlan todos los aspectos de un periodo y de una temática pueden convertir un libro en casi una epopeya histórica. Es aquí donde el lector tomará parte en el conflicto. Se situará junto a los asediados cristianos, ayudando en la defensa y reconstrucción de las murallas castigadas por la artillería turca, o se ubicará entre los soldados jenízaros del sultán Mehmet II, ansiosos por tomar una ciudad, una capital, un mundo, que la cristiandad ortodoxa había opuesto al avance musulmán desde el inicio de su expansión.

Runciman, conocedor de todas y cada una de las fuentes, tanto cristianas como musulmanas, que tratan de la caída de Constantinopla, recorre el campo de batalla como un experimentado general de campaña y nos permite conocer todos y cada uno de los movimientos tácticos y militares de ambos bandos, o todos los que las fuentes nos han permitido conocer, con un estilo inmejorable, recomendado no tan solo para aquellos conocedores del periodo histórico sino para todos aquellos que gustan y gozan de la novela histórica. Aunque en este caso la agudeza y el talento de Runciman transforma la novela en historia.

El libro no se queda tan solo en eso, sino que nos habla, y es algo de agradecer, del día después de la caída de la ciudad. El agudo conocimiento histórico de Runciman vuelve a sorprendernos al hacernos una breve indicación, en los últimos capítulos del libro, del destino de los vencidos, de los supervivientes de la ciudad y de los diminutos y débiles estados cristianos bizantinos que aún sobrevivieron algunos años más para caer finalmente ante el empuje otomano. También en estos últimos capítulos el autor nos habla de las consecuencias de la caída de Constantinopla en Occidente, y del mundo que quedaba tras la caída de una ciudad milenaria. Incluso conoceremos algo sobre los primeros años de la Constantinopla, o más bien, de la Istambul otomana, que en breve, y como no podía ser de otra forma, se convertiría de nuevo en la sede de uno de los imperios, el turco otomano, más extensos de la Edad Moderna, prevaleciendo y señoreando sobre todas las ciudades y capitales turcas, pues no en vano, Constantinopla había sido una de las ciudades más importantes del mundo conocido en época medieval.

Sir Steven Runciman

Aún dispondremos, en uno de los dos apéndices finales del libro, de un comentario del propio autor sobre las fuentes históricas utilizadas en la redacción de la obra, algo muy difícil de ver en la bibliografía en español, donde la temática y las fuentes bizantinas está muy lejos de tener un tratamiento digno a su importancia histórica.

Como comentario crítico personal solo puedo indicar, aparte de todo lo dicho en los párrafos anteriores, que Runciman sobresale como historiador y como literato en los capítulos centrales del libro, es decir, aquellos que tratan el asedio otomano a Constantinopla. Es en esta parte donde el lector viaja de la mano de Runciman por unos hechos ya en parte legendarios, que nos permiten ser testigos del comportamiento heroico y épico de los defensores cristianos de la capital bizantina, que ante la amenaza colosal que superaba y multiplicaba sus fuerzas, se mantuvieron firmes ante un destino bastante preclaro y desesperanzado.

Sin embargo, en los capítulos iniciales y finales, es decir, aquellos que tratan de los momentos previos y posteriores al asedio de Constantinopla, al lector le constará, en parte, abrirse camino a través de todos los datos y personajes de los que nos habla Runciman, y que casi con una presentación mínima, son difíciles de seguir y aprehender.

Aún así, este comentario no le quita ni un ápice de grandeza a la reedición de una obra que deleitará a todo aquel que le guste y le interese la historia, y quiera conocer un poco más la realidad de un Imperio, que aunque bastante desconocido en los estantes de las librerías españolas (si no tenemos en cuenta los manuales generales de historia), forma parte del pasado de la Europa cristiana y medieval, y colmó de grandeza y esplendor un periodo, el medievo, considerado cada vez una etapa menos oscura y menos medieval, logro que sin duda alguna de debe al esfuerzo compartido por muchos historiadores y especialistas que como Runciman, se dedicaron a historiar y divulgar los conocimientos de un periodo tan diferente y por ello tan lejano al nuestro.

Autor: Sir Steven Runciman
Editor: Reino de redonda
Fecha de publicación: noviembre 2006 (edición original, 1965)
Colección: Literatura
Número de Páginas: 401

Escrito por Jorge Pisa Sánchez.

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